
El origen del popular camino se remonta al siglo XVII, cuando una vecina de Soto de Sajambre subió con sus dos hijos al Alto del Pontón para enseñarles nuevas tierras donde buscar fortuna, pues las cosas no estaban muy prósperas entre las agrestes montañas de los Picos de Europa. Uno de los hijos fracasó en la aventura. En cambio, el otro comenzó como monaguillo y consiguió estudiar la carrera de canónigo, convirtiéndose con el tiempo en arcediano de Villaviciosa. Cuando volvió a su aldea natal su madre estaba vieja y enferma. El sacerdote prometió seguir visitándola con frecuencia para lo que mandó construir un camino que uniera las tierras altas de León con Asturias por el puerto del Pontón, disponiendo rentas, foros y diezmos para llevar a cabo las obras y su posterior mantenimiento por medio de ventas, cuadras y fuentes.
La Senda del Arcediano se ha utilizado durante más de dos siglos por los habitantes de la comarca para desplazarse por las montañas. Después llegaron las carreteras y las modernas vías de comunicación, y la Senda quedó olvidada durante un tiempo.
En la actualidad, y gracias al trabajo de arqueología y al estudio del entorno natural y humano de la región que ha realizado Guillermo Mañana Vázquez, se puede recorrer este camino histórico en su totalidad.
Comenzamos en Soto, subiendo por la calle principal a la parte alta del pueblo, después de pasada la iglesia, llegamos a un puente. Sin cruzarlo, tomamos el camino que sube a la izquierda, que sigue en ascenso, viendo el pueblo abajo. En pocos minutos encontramos un atajo a nuestra derecha, subimos por él hasta llegar a un ancho camino por el cual seguimos. Observamos que los caminos suelen estar vallados por "sietos", vallas que antes cerraban también los prados, pero ahora sólo se conservan en los caminos con tránsito de ganado, para que éste no entre en ellos.
Después del verano, una vez recogida la hierba y la "toñada" (2º corte que se da a los prados), ya se permite la entrada del ganado a los prados, en lo que se conoce como "las derrotas". Al llegar a Valdelosciegos, junto a un invernal, hay una pequeña fuente, que tras rebosarse, forma un arroyo que cruza el camino; pasando éste, tomamos un desvío a la izquierda por una pista que sube en zigzag hasta el collado entre El Jurcueto y Peña Parcia, Los Collaos. Rodeamos El Jurcueto por su izquierda hasta llegar a una fuente con abrevadero. Arriba vemos la Collada de Beza, hasta donde nos tenemos que dirigir. A medida que aumenta la altitud observamos que las matas de tojo y brezo disminuyen de tamaño, dejando paso a roquedos y pastizales, y en las grietas de las rocas crecen las genistas. Destacamos la aulaga de León (Genista legionensis) que es un endemismo cantábrico.
Se puede ver un mundo de piedra que, desde la falda de Beza, desciende por la ladera y continúa por la crestería, separando tierras Leonesas y Asturianas. En el muro hay una portilla de hierro, conocida como La Portillera de Beza o del Tarambieu.
Si miramos atrás se puede contemplar el Valle de Sajambre, montes y picos que lo rodean, así como de Valdeón, Burón y Ponga.
Pasada la Portillera, descendemos a la Vega de Toneyo, campera rodeada por las peñas de Valdepino, la Justia, la Conia y las estribaciones de Cabronero y Beza. Los riachuelos que bajan de estos forman el río Toneyo, que se sume en la misma vega, al sur de la cual existen algunas cabañas. Salimos del Toneyo y continuamos el descenso hacia la Majada de Sabugo; nos pueden servir como referencia las columnas del tendido eléctrico. Sabugo fue una majada que además de congregar a numerosos pastores de Amieva, servía de refugio a viajeros, ya que había posada y ermita. A partir de aquí, el camino se conserva muy bien, empedrado hasta el Cueto de Angón, cerca de Amieva, y en descenso pronunciado entre bosque mixto compuesto por hayas, avellanas, acebos, tilos& dejando atrás la majada de Cueries. Desde el camino se ve abajo la presa de la Jocica, que embalsa el río Dobra.
En el Cueto, el camino enlaza con la pista que va desde Amieva al valle de Angón, seguimos por ella, pasando por numerosos prados con invernales, hasta llegar al pueblo, donde finaliza nuestro recorrido
Tiempo estimado 6 horas
Oseja de Sajambre. Es la capital de la comarca de Sajambre, a la que pertenecen cinco pequeños pueblos con poco más de 400 habitantes entre todos. Los pobladores del valle de la cuenca alta del río Sella viven principalmente de la ganadería extensiva y de los servicios turísticos.
La ganadería extensiva consiste en ir subiendo los rebaños a los pastos de altura a medida que desaparece la nieve, y en invierno bajarlos de nuevo a las cuadras de los pueblos hasta la próxima temporada.